6.17.2005

Análisis completo del f6r

Mis comentarios en negrita. Pique en las imágenes para ampliar.


f6r

Descripción:

  • Página botánica.
  • Texto en un párrafo, con las primeras seis líneas interrumpidas por el dibujo de la planta.
  • La planta dibujada tiene hojas similares a las del folio f50r. En realidad, la "similitud" entre las hojas de ambas plantas es remotísima. Se trata, más bien, de una expresión de deseos de Zandbergen antes que de un parecido real.

A la derecha, f50r. Como se ve, las hojas de ambas plantas no se parecen en absoluto

  • Color: vainas verdes con una especie de almohadilla amarilla en un lado y una abertura roja en el extremo. Hojas verdes, raíces amarillas (según Zandbergen).
  • Foliación (6) en el ángulo superior derecho de la página, de la misma mano y la misma tinta que los 5 folios anteriores.

Análisis avanzado:

  • Lenguaje: Currier A.
  • Autor: Mano 1.
  • Forma parte de la misma hoja de pergamino (o bifolio) que f3 (bifolio f3-f6).
  • La planta ocupa la mayor parte de la zona inferior derecha de la lámina.
  • El párrafo es muy largo, de 14 renglones. Los 3 primeros están justificados; los demás siguen el contorno de la planta en el costado derecho. Los primeros 6 están interrumpidos por vainas.
  • Es muy difícil poder determinar si se trata de flores o vainas. En cualquier caso, tanto una como otra son de estructura imposible (según Winkelmann).
  • En realidad, toda la planta es botánicamente imposible, por eso Petersen desistió de identificarla.

Dos hojas muy distintas: f6r y f50r

Representación en EVA Hand 1 del texto (según Marcelo Dos Santos):

Transcripción EVA del texto (según Takahashi):

  • foar. y. shol. cholor. cphol. chor. chckh- {planta}chopchol. otcham-
    daiin. chckhy. chor. chor. kar. cthy- {planta}cthor. chotols-
    poeear. kshor. choky. os. cheoee!s- {planta}ykeor. ytaiin. dar-
    dar. cho. s. sheor. chocthy. otcham- {planta}yaiir. chy- {planta}
    tar. okoiin. shees. ytaly. cthaiin- {planta}odam- {planta}
    or. al. daiin. ckham. okom. cthaiin- {planta}ydaiin- {planta}
    daiin. qodaiin. cho. s. chol. okaiin. s- {planta}
    ychol. ckhor. pchar. sheo. ckhaiin- {planta}
    dar. sheeol. skaiiodar. otaiin. chory- {planta}
    tchor. ctheod. chy. shor. od!she. od- {planta}
    ychar. olchad. ol. chokaiin- {planta}
    or. shol. cthom. chor. cthy- {planta}
    qocthol. qodaiin. cthy- {planta}
    ysho. taiin. y. kaiim= {planta}

6.16.2005

Introducción a la criptografía

Si nos interesa el Manuscrito Voynich, escrito en código, es obvio que deberemos manejar algunos coneptos básicos de criptografía, que es precisamente la ciencia que se encarga de estudiar los códigos y las maneras de someterlos (sus claves).
En el excelente sitio web MundoCripto, que tan bien dirige Jaime Suárez Martínez, encontramos este soberbio artículo que brinda algunas herramientas básicas para todos aquellos que estamos interesados en estas misteriosas formas de comunicación. Antes de dejarlos en manos del experto, no puedo dejar de encarecerles que visiten MundoCripto, ya que les aseguro que se divertirán aprendiendo y en poco tiempo serán ya expertos en esta disciplina, tanto de claves antiguas como de sistemas criptográficos de ordenadores.


Introducción a la criptografía: ¿Crip... qué?
por Jaime Suárez Martínez

criptógamo,ma. (Del gr. criptós, oculto y gamos, casamiento) adj. Bot.Dícese del vegetal o planta que carece de flores. Ú.t.c.s. 2. Bot acotiledóneo 3. f.pl. Bot Grupo taxonómico constituido por las plantas desprovistas de flores.

criptografía. (Del gr. criptós, oculto y -grafía) f. Arte de escribir con clave secreta o de un modo enigmático.
criptográfico,ca. adj. Perteneciente o relativo a la criptografía.


Hasta aquí la definición clásica de nuestra Real Academia de la Lengua. La criptografía se consideró un arte hasta los trabajos de Shannon a principio de los 50, aplicados en EE.UU. en el desarrollo de DES (Data Encryption Standard). Entonces se comprendió su relación con la estadística, la teoría de números, teorías de la información y de la complejidad.
Sin embargo el panorama no es completo sin tener en cuenta la (posible) existencia de un adversario que pondrá los medios a su alcance para descifrar los mensajes secretos, valiéndose entonces de la ciencia del criptoanálisis. La criptología constituye la unión de ambas ciencias.
Se sabe que ya indios, chinos, persas y babilonios poseían desde la antigüedad signos equivalentes a las letras de sus alfabetos con los que comunicaban ordenes secretas a sus emisarios, en especial en tiempos de guerra.
Un método original consistía en afeitar la cabeza de un esclavo y escribir sobre su piel el mensaje que quería enviarse, esperando a que el pelo creciera podía enviarse al emisario sin que nadie sospechase que era transmisor de información.
También en Esparta durante los enfrentamientos de ésta con Atenas se utilizaban largas tiras de papel sobre las que escribían una vez enrolladas sobre un bastón. Al desenrollar la tira, resultaba ilegible para cualquiera que desconociera el método o no tuviera un bastón del mismo grosor.
Otra noticia histórica proviene de los tiempos de Cesar (s. I a.C.) que utilizaba un sistema simple de sustitución explicado en
este artículo.
En la edad media, los copistas camuflaban a veces su nombre en los manuscritos, sustituyendo vocales por puntos (al modo 'fuga de vocales') o consonantes arbitrarias.
La República Veneciana en continuos conflictos con sus vecinos mezclaba caracteres griegos o hebraicos con los latinos al transmitir mensajes en tiempos de guerra.
Los primeros tratados aparecen alrededor del siglo XV destacando entre los autores Alberti y más tarde Vigenere que tiene un método de cifrado que lleva su nombre.
En España el primer libro conocido data de 1738, su autor es el madrileño Cristóbal Rodríguez.
Durante el siglo XIX se utilizaron ampliamente métodos basados en la transposición, reordenando los caracteres del mensaje de acuerdo con una clave. Pero es en nuestro siglo donde las dos guerras mundiales dieron un fuerte impulso a la criptología ante la necesidad de comunicaciones confidenciales en los terrenos militar y diplomático. Es especialmente curiosa la utilización en el ejercito de EE.UU de indios navajos cuyo idioma no puede ser aprendido por nadie que no haya sido criado entre ellos; se dice que sus mensajes nunca fueron descifrados.
La segunda mitad del siglo XX ha visto, paralelo a los avances de la informática, un desarrollo inusitado de la criptología obligado por la gran cantidad de información confidencial que circula por las redes y facilitado por la potencia de cálculo de los ordenadores que vemos crecer exponencialmente. Todo hace prever que la necesidad de confidencialidad aumentará paralelamente en el futuro.

Criptografía de calidad y Reglas de Kerckhoff
El holandés Kerckhoff (s. XIX) hizo algunas recomendaciones que debían cumplir los sistemas criptográficos :

* No debe existir ninguna forma de recuperar mediante el criptograma el texto inicial o la clave. En la práctica nos conformamos con que recuperar el texto sea suficientemente complejo (pero ver también la regla 5).

* Un sistema criptográfico debe estar compuesto por dos tipos de información : a) pública: el algoritmo o familia de algoritmos que lo definen.b) privada: la clave utilizada para cada cifrado en particular.

* La forma de escoger la clave debe ser fácil de recordar y modificar.

* Debe ser factible la comunicación del criptograma con los medios de transmisión habituales.

* La complejidad del proceso de recuperación del texto original debe corresponderse con el beneficio obtenido.

Debemos recordar estas reglas cuando evaluemos la seguridad de un programa o sistema de cifrado. En especial el punto 2, si el método de cifrado se mantiene en secreto es que el algoritmo no es lo suficientemente bueno, desconfía.
En cuanto a la regla 1 suelen distinguirse dos tipos de secreto: el teórico y el práctico. El primero se produce cuando el enemigo solo tiene acceso a una cantidad de criptograma insuficiente para el criptoanálisis. El segundo se produce si descifrar el mensaje exige una cantidad de tiempo o recursos superior a la de que dispone el adversario o si el gasto económico es superior al beneficio que se obtiene al descifrarlo. No es lo mismo proteger el contenido de tu diario íntimo que los códigos de lanzamiento en una base de misiles ¿ verdad ?



Tipos de ataque
Suelen distinguirse las siguientes formas de emprender un criptoanálisis:

* Ataque sólo con texto cifrado: el atacante tiene acceso solamente a uno o varios textos cifrados con el mismo algoritmo. El adversario se concentra entonces en descifrar todos los textos posibles o mejor aún la clave (o claves) utilizadas. Esta es la peor situación para el criptoanalista.

* Ataque sólo con texto original conocido: el criptoanalista tiene acceso a uno o varios mensajes sin cifrar y sus correspondientes cifrados. Su trabajo consiste en deducir la clave o claves usadas o bien en conseguir un algoritmo para descifrar cualquier mensaje que utilice la misma clave. Este caso se da también cuando se conoce el tema del que trata el mensaje o parte de él como por ejemplo las cabeceras de los mensajes de correo o si se trata de código fuente palabras claves frecuentes.

* Ataque con texto original escogido: en este caso el atacante puede obtener cifrado cualquier texto que él desee con la misma clave que el mensaje que trata de descifrar. Este ataque es más fuerte que el anterior porque permite al criptoanalista elegir ciertos patrones que le aporten información para elegir o descartar claves posibles.

* Ataque con texto original adaptativo: una variación del anterior, y más fuerte todavía, el atacante puede elegir los textos que quiere ver cifrados en función de los resultados obtenidos
al cifrar textos anteriormente elegidos.

* Ataque con texto cifrado elegido: el criptoanalista puede obtener los textos originales correspondientes a ciertos textos cifrados de su elección.

Además y aunque menos 'académicos' a menudo los métodos más eficaces y temibles: amenazas, sobornos, chantajes o torturas.

6.15.2005

¿Es el "Girasol Voynich" un verdadero girasol?

Acaso una de las páginas más célebres del Manuscrito Voynich sea la f33v. En ella, Robert S. Brumbaugh ha querido ver el retrato de un girasol (Helianthus annus). La teoría es fascinante, porque la fecha supuesta de composición del manuscrito es prácticamente contemporánea del Descubrimiento de América.
Si lo que se ven en f33v es en verdad un girasol -planta americana que no existía en Europa-, ¿cómo conoció de ella el o los desconocidos autores del libro?
Para peor, f33v parece mostrar una variedad moderna de girasol, similar a las que vemos hoy en día, que definitivamente no existía. El girasol que conocieron los indios precolombinos era radicalmente diferente de los actuales. Haga click en cualquiera de las imágenes para ampliarlas:


El "Girasol Voynich" (f33v)

Jorge Stolfi, de la Universidad de Birmingham (Inglaterra), ha realizado un profundo estudio comparativo entre el dibujo de f33v y el H. annus. En él me he basado (junto a otras fuentes, por supuesto, entre las que se incluyen Petersen y O´Neill), al publicar las partes dedicadas a ese folio en mi propio libro sobre el Voynich.

Comparación entre la imagen de f33v y una ilustración de la
planta real por la dibujante especializada en botánica Judith
A. Aronow

Sin entrar en las complejidades del análisis técnico botánico ni repetir aquí lo que expreso en mi libro y Stolfi en su sitio web, sí estamos en capacidad de insistir en las comparaciones.
Los defensores de la teoría de que se trata en efecto de un girasol pretenden demostrar que el Manuscrito Voynich fue escrito en 1520 o más tarde, lo que contradice el mismísimo estilo de la escritura manuscrita y otros detalles como los peinados femeninos. Si el manuscrito fue realizado, como en verdad creo que lo fue, entre 1450 y 1480, sería imposible que el autor sospechase siquiera la existencia de los girasoles. Los defensores de la fecha posterior -los que dicen que se trata de un girasol- se basan principalmente en el parecido de las flores del dibujo con las reales. A la objeción de que el color es incorrecto, yo mismo respondo con fotos de girasoles de colores atípicos:

Detalle del "Girasol Voynich" flanqueado por dos flores reales de colores poco comunes
De modo que las marcas azules que se ven en f33v no son prueba concluyente de que la planta no sea un girasol: los jardineros y floricultores de varias partes del mundo (especialmente los japoneses en Japón y en su comunidad de Belén de Escobar, Argentina), pueden obtener y obtienen variedades ornamentales de H. annus como las que se ven a derecha e izquierda en las ilustraciones de arriba, anaranjadas, índigo oscuras e incluso rojas sangre.
Sin embargo, uno de los rasgos definitorios en botánica a la hora de establecer la identidad de dos ejemplares en cuanto a si pertenecen a la misma especie consiste en la comparación de las hojas, y es aquí, precisamente, donde falla la identificación de Brumbaugh:


La prueba definitiva: se trata de hojas de dos especies distintas
Las hojas del Girasol Voynich son de forma estrellada, con de entre 10 a 12 puntas rematadas en un botón redondo y sus pedúnculos se insertan por el centro de la hoja. Las del girasol real son lanceoladas y se inseran por la base. Este sólo detalle basta para descartar la identidad de especies. Pero hay más:


Extraño tubérculo, imposible en un girasol

La ilustración de f33v tiene unos extraños tubérculos en los extremos distales de las raíces. Los mismos están perforados por cantidad de tubitos cilíndricos que no existen en la naturaleza. Además, ningún girasol posee tubérculos.
De esta forma, queda total y científicamente descartada la hipótesis de Brumbaugh. Asimismo, sale de esta controversia fortalecida la teoría de que el Manuscrito es anterior al Descubrimiento de América, tal como lo indican su letra cursiva y las figuritas de mujer de la Sección Biológica.
Para mayores precisiones sobre la comparación botánica, como hemos dicho, pueden referirse a mi libro.
Comparaciones sumamente detalladas (con fotos) de cáliz, pétalos, sépalos, pedúnculos, colores y texturas de las estructuras anatómicas de la flor dibujada y la real del girasol doméstico y también del silvestre, así como las pocas coincidencias que indujeron a error a Robert Brumbaugh se encuentran publicadas en la web, en el sitio (en idioma inglés) del doctor Stolfi, que recomiendo visitar pinchando aquí.

6.14.2005

"El Manuscrito Voynich" en la revista "Qué leer"

La extraordinaria revista española "Qué leer", que como su nombre indica se dedica a comentar las novedades del mundo editorial junto con medulosas críticas, publica hoy su número 100 (especial), correspondiente a junio de 2005 .


Portada del número 100

Allí encontrarán (pág. 92) un reportaje acerca de mi libro "El Manuscrito Voynich", firmado por la periodista Gemma Martínez. La nota, a cuatro páginas y todo color, cubierta de ilustraciones, recorre la historia del manuscrito, sus suspuestos autores y las vicisitudes históricas que le tocó transitar desde el siglo XV hasta la actualidad. Es realmente un placer y un privilegio para mí que un tan prestigioso e importante medio internacional se haya ocupado de mi libro. Así que ya saben: si viven en España, Portugal, Austria o Alemania, pueden comprar el número 100 de Qué Leer para conocer más del Manuscrito Voynich, aparte de disfrutar de las otras interesantes notas que contiene.

6.13.2005

Los jesuitas, custodios del Manuscrito Voynich durante siglos

La historia del Manuscrito Voynich ha estado ligada desde siempre a la de la Compañía de Jesús, desde la época de la composición de nuestro libro y a lo largo de la azarosa historia de persecuciones, gloria, poder, confiscaciones y disoluciones que sufrió esta Orden católica.
Es por ello que interesa conocer un poco más acerca de la orden de los jesuitas.
Su fundador, Íñigo López de Loyola, llamado San Ignacio de Loyola (1491-1556), era un noble vasco educado en los valores de la vida caballeresca. Habiendo sido herido gravemente en el sitio de Pamplona por los franceses (1521), decidió durante su recuperación, y tras leer la "Vida de Cristo", de Ludolfo de Sajonia, y la "Flos sanctorum", de Jacobo de Vorágine, hacer grandes cosas en servicio y gloria de Dios. En el monasterio de Montserrat, ante la imagen de la Virgen, cambió su espada y su indumentaria militar por el hábito de peregrino.


San Ignacio de Loyola

Antes de marchar a Jerusalén (1523) sufrió una transformación mística y comenzó a escribir los "Ejercicios", sin estar convencido aún del camino que tenía que tomar para servir a la Iglesia. A su vuelta de Tierra Santa estudió en Alcalá y Salamanca (1526-1527) y siendo objeto de sospecha por la Inquisición se trasladó a París en 1528, en cuya etapa se graduó en artes y formó un círculo reducido de amigos y compañeros (Laínez, Salmerón, Bobadilla, Francisco Javier, Rodríguez y Fabro) a quienes daba ejercicios espirituales. En 1534, reunido con aquellos compañeros en Montmartre, hizo voto de pobreza y castidad, de peregrinar a Jerusalén, de servir al Papa y de hacer apostolado por la salvación de todas las almas. La peregrinación no fue posible, pero Ignacio se dirigió a Roma con algunos de sus compañeros en 1538 (nov.). Allí fue procesado bajo sospecha de herejía. Absuelto, y en un clima favorable, decidió la fundación de la Compañía, para lo cual dirigió al papa Paulo III la "Formula Instituti" (1539), que contenía las ideas fundamentales del instituto, entre las cuales se incluía la importantísima novedad del cuarto voto, el de obediencia, sin excusa ni tergiversación, al Pontífice. La "Compañía de Jesús" fue confirmada el 27 de septiembre de 1540. Su fin es "militar para Dios bajo la bandera de la Cruz y servir sólo al Señor y al Papa, su vicario sobre la Tierra", con rigurosa obediencia a la voluntad de Dios, por la predicación, la enseñanza y la caridad. Las constituciones de la Compañía fueron redactadas en 1541 y sufrieron algunas modificaciones posteriores hasta 1558. Regulaban la selección, admisión (los novicios eran sometidos a varios años de prueba antes de tomar los votos y de ser ordenados) y estudios (filosofía y teología) de los miembros y el gobierno de la Compañía. La constitución de la orden es monárquica. El prepósito general es elegido de por vida por la congregación general (órgano legislativo supremo) y posee poderes casi ilimitados de gobierno. Desde su fundación, la Compañía se propagó rápidamente por España, Portugal e Italia e intentó fortalecer el catolicismo en la misma Alemania, donde se fundaron colegios (Viena, Ingolstadt, Munich y Tréveris) e incluso se organizó una universidad (Dillingen, 1563). Desde 1549 había jesuitas trabajando en la India con el apoyo de la Monarquía portuguesa, y con la misma confianza pasaron a Brasil (1553), China (1555) y Macao (1562). En cambio, los progresos fueron menores en Francia y en los Países Bajos. Los primeros decenios se caracterizaron por la acción personal de sus miembros mediante el apostolado y la predicación. Después, maduró la organización prevista en las constituciones y se fundaron casas profesas, colegios y residencias en todo Occidente. Justamente, la fundación de colegios, primero para formación de aspirantes a ingresar en la orden, y a partir de 1550 también para alumnos externos con el derecho a conferir grados académicos, consagró a la Compañía de Jesús como la primera gran institución educadora de la Iglesia en los tiempos modernos.
El combate de la Iglesia contra los protestantes y el proselitismo y la recuperación del catolicismo en los territorios centroeuropeos se hicieron gracias a la militancia activa y directa de la Compañía de Jesús, el gran instrumento, junto con las decisiones tomadas en el Concilio de Trento, para reformar la Iglesia Católica.

Ignacio de Loyola murió en 1556, y fue canonizado por el Papa Gregorio XV, junto con San Francisco Javier, en 1622. La historia de la extensión de la Compañía de Jesús por todo el mundo no está exenta de dificultades, debiendo pasar por persecuciones originadas por los recelos que despertaban algunas de sus obras, entre las que sobresalen las famosas Reducciones del Paraguay. La culminación de las vicisitudes llegó con la supresión en toda la Iglesia de la orden de los jesuitas, en 1773, por el Papa Clemente XIV. Restablecida de nuevo en 1814 por el Papa Pío VII, reemprendió su labor evangelizadora, en todos los campos del apostolado. Cuando en 1965 es elegido 28 General de la Compañía el español Padre Pedro Arrupe, la Compañía de Jesús, respondiendo a los retos del mundo actual, une a su divisa de "la mayor gloria de Dios", la de "la promoción de la justicia que brota de la fe". Hoy la Compañía se entiende como colaboradora de la Misión de Cristo mediante la defensa de la fe y la promoción de la justicia, en permanente diálogo cultural e interreligioso. Esta inspiración es la que impulsa en la Compañía un esfuerzo constante por ayudar a los más débiles y marginados, y entregar sus mayores energías a quienes sufren la opresión que originan las estructuras de los poderes que no respetan al individuo, dentro del espíritu del Vaticano II y de las encíclicas de los últimos Romanos Pontífices. Enfermo de gravedad, en 1983 el Padre Pedro Arrupe renunció a su cargo de General, y fue substituido en el mismo año por el holandés Padre Peter-Hans Kolvenbach, elegido en la Congregación General 33.
En la actualidad hay 22.227 jesuitas en el mundo, que están repartidos: 1.287 en África ; 7.311 en América ; 4.888 en Asia ; 8.215 en Europa ; 526 en Oceanía. Los jesuitas han tenido 29 Superiores Generales (6 de los cuales fueron españoles), 42 Santos, 139 Beatos, y tienen más de 200 en proceso de beatificación. Sus mártires, testigos de la fe, han superado la cantidad de 1100. En la actualidad hay 70 Obispos, 12 Arzobispos y 6 Cardenales jesuitas (la mayor parte de ellos en Misiones). En España, la Compañía de Jesús cuenta con 2.000 miembros. De ellos, aproximadamente, el 34% en Educación, el 20% en Pastoral, 4% en Apostolado Social, el 3% en MCS, el 7% está en Formación, el 17% jubilados y el 15% en trabajo interno de la Compañía.

La primera noticia histórica del manuscrito Voynich (en la Carta Marci) es de mano de un filojesuita al científico más famoso de su tiempo (Kircher) y data de 1666.

El Manuscrito permaneció en manos de la Compañía desde entonces hasta 1918, en que Wilfrid Voynich lo encontró en el colegio jesuita de Villa Mondragone (Roma).

No es exagerado, entonces, decir que los jesuitas fueron los custodios del increíble documento durante algo más de dos siglos y medio.