7.07.2005

George Simon Boole, un hombre influyente

Tal vez usted no lo conozca, pero yo le aseguro que de los descubrimientos de este hombre dependieron todos los modernos adelantos de nuestro siglo XXI.


George Simon Boole

Aunque Boole nunca vio el Manuscrito Voynich (murió antes de su redescubrimiento), su hija más pequeña, Ethel Lilian Boole, se convertiría, andando el tiempo, en esposa de Wilfred Michael Voynich, la famosa Lily Voynich.
Por el solo hecho de haber sido el suegro del descubridor del apasionante documento, y por haber creado lo que hoy llamamos "álgebra booleana", es importante recordar aquí a este hombre de espléndida inteligencia.

Aunque Aristóteles se limitó casi exclusivamente al estudio del silogismo, a él es preciso atribuir todo el mérito de la fundación de la lógica formal. En nuestros días, el silogismo no es más que un capítulo trivial de la lógica. Cuesta trabajo creer que durante 2.000 años fuese tema principal de los estudios lógicos, y que en fecha tan tardía como 1797, nada menos que Immanuel Kant pudiese escribir que la lógica era «un cuerpo de doctrina cerrado y completo». «En la inferencia silogística», escribió en cierta ocasión Bertrand Russell «se supone que uno sabe ya que todos los hombres son mortales y que Sócrates es un hombre; y de ahí uno deduce lo que jamás había sospechado, a saber, que Sócrates es mortal. Esta forma de inferencia se da realmente, aunque muy raras veces». Russell continúa explicando que el único ejemplo del que tuvo noticia le llegó a través de un número satírico de Mind, una revista inglesa dedicada a temas filosóficos en un número especial preparado por la redacción para celebrar las navidades de 1901.
Allí, un filósofo alemán mirando perplejo los anuncios de la revista, terminó por razonar así: «En esta revista todo es broma; los anuncios se encuentran en la revista. Por consiguiente, los anuncios son pura broma.» En otro lugar, Russell escribió también: «Si tiene usted la intención de dedicarse a la lógica, he aquí un buen consejo en el que nunca insistiré bastante: no estudie la lógica tradicional. En los tiempos de Aristóteles fue sin duda un esfuerzo meritorio. Pero lo mismo podemos decir de la astronomía ptolemaica».
El cambio crucial se produjo en 1847. En esa fecha, George Boole (1815-1864), hombre modesto y autodidacta, hijo de un humilde zapatero inglés, publicó The Mathematical Analysis of Logic ("Análisis Matemático de la lógica"). Este trabajo de George Simon Boole, padre de Ethel Lilian , es esencial para el mundo en que vivimos. Publicado en 1847, es la base de toda la tecnología digital del siglo XXI. Experto en las obras completas de Aristóteles, Boole decidió estudiar al filósofo griego con detenimiento y abordarlo desde un punto de vista imaginativo y totalmente nuevo. A partir de la lógica y la filosofía aristotélicas, George Boole diseñó un lenguaje simbólico-matemático capaz de definirlas y representarlas en forma completa, Hoy conocemos ese lenguaje como hemos dicho, bajo el nombre de "algebra booleana".
Este espléndido libro de Boole permaneció en la oscuridad durante 91 años hasta que, en 1938, un estudiante de postgrado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Claude B. Shannon, publicó un artículo titulado "Análisis simbólico de los relés y los circuitos conmutadores". En él se explicaba que el único sistema adecuado para describir la operación interna de un conmutador telefónico era el álgebra de Boole. Con la llegada de las válvulas, los tubos de vacío, los transistores y los circuitos integrados o chips, comenzaron la fabricación de compuertas, circuitos y sistemas digitales basados en ellos. La demostración de Shannon de que el procedimiento de Boole podía describir con una precisión exacta el funcionamiento de los sistemas basados en ellos se demostró correcta, y hoy en día es absolutamente imposible diseñar un microprocesador, un circuito integrado o la lógica de un sistema informático sin utilizar el álgebra booleana. Todas las variables lógicas que se enseñan a los estudiantes de ingeniería electrónica o informática fueron descriptas por el filósofo en su obra de 1847 y no existe un solo programador que no domine el álgebra de Boole a la perfección.

Este y otros trabajos fueron motivo de su nombramiento como profesor de matemáticas (pese a carecer de títulos universitarios) del Queens College (hoy University College) de Cork, en Irlanda. Allí escribió su tratado An Investigation of the Laws of Thought, on Which are Founded the Mathematical Theories of Logic and Probabilities ("Una investigación sobre las leyes del pensamiento, sobre las que se basan las teorías matemáticas de la lógica y las probabilidades", Londres, 1854). La idea fundamental—sustituir por símbolos todas las palabras utilizadas en lógica formal— ya se les había ocurrido antes a otros, pero Boole fue el primero en conseguir un sistema funcional.
Sin embargo, con raras excepciones, ni filósofos ni matemáticos prestaron mucho interés a logro tan notable. Quizá fuera ésta una de las razones de la tolerancia que Boole mostraba por los matemáticos más excéntricos. Boole escribió un artículo sobre un chiflado de Cork, de nombre John Walsh (Philosophical Magazine, noviembre de 1851), al que Augustus de Morgan, en su Budget oí Paradoxes, califica de «la mejor biografía que conozco sobre héroes de este género».
Boole murió de una neumonía cuando contaba apenas con 49 años y Ethel Lilian tenía apenas 5. Su enfermedad fue atribuida a un enfriamiento, por dar una lección magistral con la ropa mojada a consecuencia de un chaparrón, y su partida de este mundo dejó a su viuda y a sus hijas en la más negra de las miserias, tal como se explica en profundidad en mi libro "El Manuscrito Voynich" (Aguilar, Madrid, 2005).

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