4.08.2005

Una nueva teoría (3ª y última parte)

Conclusiones de Violat Bordonau acerca del Manuscrito Voynich:

MI HIPÓTESIS
En mi opinión no es preciso recurrir a un procedimiento tan complicado, lento y engorroso como la rejilla para codificar el documento: es factible utilizar un artificio mecánico de fácil elaboración y uso para producir palabras idénticas a las que encontramos en el manuscrito.
Mi primer contacto con el documento Voynich arranca de los años 80, en concreto de la lectura de la obra "Los libros condenados" de Jacques Bergier (edición española de 1973), un libro en el que a lo largo de un capítulo entero se nos habla de su origen, historia y posible contenido. La desaparecida revista Mundo Desconocido (de la misma década) presentó en un monográfico la posible traducción de un manuscrito isabelino dedicado a la magia, lo que me puso en contacto con la obra de Dee y su tiempo. Finalmente la colección Lo Desconocido (publicada en los años 90) me permitió contemplar algunas páginas o fragmentos del manuscrito, que intenté traducir sin éxito alguno...
Durante más de una década olvidé el tema dedicando mi tiempo libre en la Astronomía.
Sin embargo la revista Investigación y Ciencia publicó en su número de septiembre de 2004 el artículo "El misterio del manuscrito Voynich", del doctor -en Psicología- Gordon Rugg, en el que usa la rejilla de Cardano como posible útil para falsificar el texto, a la vez que expone sus resultados.
En dicho artículo aparece la reproducción de un folio aunque sin especificar cuál es; dicho folio muestra lo que parece un diagrama astronómico: en el centro aparece un dibujo de la Luna de la cual parten 12 rayos que originan otros tantos sectores, los cuales parecen corresponder bien a las doce constelaciones o a los doce meses del año...
Este diagrama puede ser nuevo para los lectores de la revista, pero no para mí: lo había visto una década antes en la colección Lo Desconocido y lo estudié desde el punto de vista astronómico, aunque sin resultado alguno.
La lectura del artículo, la visión del diagrama con sus tres círculos concéntricos y los comentarios del Dr. Rugg sobre la rejilla de Cardano me hicieron buscar en mi biblioteca cualquier referencia al manuscrito. De este modo fui saltando de libro en libro encontrándome por todas partes el mismo nombre (el del doctor Dee), buscando obras sobre criptografía, idiomas raros y eruditos que los hubiesen estudido (Kircher entre ellos)
para llegar a la idea de la lengua perfecta y retroceder en el tiempo hasta toparme con Llull primero y con Roger Bacon después. Acabar en el monje inglés por dos caminos distintos me hizo reflexionar, y terminé investigando sobre sus trabajos y los de sus inmediatos seguidores; de Bacon salté a Llull y el análisis de su Ars Magna (con sus círculos concéntricos) me hizo pensar en un "artificio mecánico" sencillo que permitiese elaborar texto. La visión del esquema astronómico con sus anillos concéntricos repletos de texto me iluminó: ya sabía cómo era posible generar palabras del voynichés sin más esfuerzo que usar este artefacto de papel.
Antes de pasar a analizar mi hipótesis busqué el culpable del fraude, ya que en mi opinión el manuscrito no es más que un timo muy bien elaborado; después de analizar la historia del documento coincidí con buena parte de sus analistas: fue Edward Kelley quien lo elaboró.
Kelley (1555-1595) comenzó sus días trabajando como mancebo de botica, oficio en el que quizá pudo familiarizarse con la botánica, los herbolarios y la química; años más tarde se haría escribano y de ello viviría hasta que, detenido como falsificador, sería condenado a perder ambas orejas.
Cierto día de marzo de 1582 se presentó en casa de Dee -quien buscaba ayudante tras despedir al rufián Barnabas Saul- a quien logró convencer de que era médium y que podía mirar su espejo mágico para comunicarse con los espíritus mientras éste tomaba notas de las conversaciones.
Con gran habilidad consiguió embaucar al crédulo Dee convenciéndole para que fueran a la corte del emperador y se presentasen como alquimistas: después de cuatro años de permanecer en la misma -y "siendo invitados" a abandonarla- vagaron por distintas ciudades con desigual fortuna.
Finalmente Kelley fue arrestado por estafador y encerrado en la cárcel de Praga, donde terminó sus días al intentar escapar de la misma (parece ser que estaba demasiado gordo y su peso rompió la cuerda por la cual se descolgaba de la celda).
Kelley, en mi opinión, tenía los conocimientos necesarios para elaborar el manuscrito: no sólo sabía leer y escribir sino que llegó a publicar algunos poemas, escribió la obra Fragmenta (publicada en 1647) y es autor de la De Lapide Philosophorum (1676), lo que permite deducir que no era un ignorante. Acusado y condenado varias veces por falsificador tenía experiencia en el campo de la duplicación de documentos; por otro lado la posibilidad de engañar al muy crédulo Rodolfo II, gran aficionado a la magia y la alquimia como hemos visto, probablemente le movió a elaborar un timo genial: el manuscrito. Su trabajo codo con codo con Dee le permitiría acceder a su enorme biblioteca en la cual abundaban los manuscritos raros de Roger Bacon, entre otros autores.
El trabajo matemático de Dee, la correspondencia cifrada que éste remitía a la reina o cualquier otra idea -que ahora, desgraciadamente, no es posible conocer- quizá le encaminase en la elaboración de un artificio capaz de crear el texto necesario para llenar un "manuscrito maravilloso", repleto de falsos secretos, que sin duda podría vender por un alto precio. Elaborarlo -crear figuras y diagramas astronómicas copiados de viejos
manuscritos medievales, extraños esquemas y plantas imaginarias rodeadas de abundante texto- quizá
pudo llevarle un año a lo sumo.
Desconozco si Dee era cómplice del engaño o no pero me parecen muy curiosas las coincidencias: el que ambos se presentasen en la corte del Emperador con el manuscrito, Dee se lo mostrase tras intentar haberlo descifrado en vano y éste, convencido de que era valiosísimo, lo comprase por una cifra desorbitada para la época... el darse cuenta de que ambos eran unos timadores y su posterior despido, el vagabundear de ambos por diferentes ciudades, el intento del Vaticano de que fuesen a Roma para ser detenidos (sin éxito) y finalmente el que Kelley fuese acusado de falsificador, juzgado y encarcelado en Praga donde murió poco después... Todo parece apuntar en dirección a Kelley como autor de un complejo engaño.

Por otro lado el análisis del folio 67r1 me da bastante que pensar: la numeración que aparece en su parte superior (el número 67) no está escrita con dígitos medievales sino renacentistas: el dígito medieval para el 7 que he podido encontrar repetidamente en distintas obras de la época (desde las Tablas Alfonsinas al Atlas Catalán de 1375) es similar a una "v" invertida (^); sin embargo en el manuscrito vemos claramente el número 7 tal como lo conocemos, lo que me hace sospechar que ha sido escrito en el s. XVI: en distintas obras de mediados de ese siglo sí aparece ya con la forma actual. Es posible que la numeración sea posterior, sin embargo el color de la tinta es similar a la del resto del texto.
El folio 67r1 con su esquema astronómico me hizo pensar en un nuevo modo de elaborar texto falso de un modo rápido; el propio folio expone una idea: tres círculos concéntricos distintos elaborados por un procedimiento mecánico como puede ser un compás, dentro de los cuales encontramos líneas de texto. La idea de tres círculos concéntricos me llevó a Llull primero y a Roger Bacon después, ambos empeñados en convertir infieles empleando para ello sutiles razonamientos filosóficos que podrían crear y exponer por medio de artificios lingüísticos elaborados con distintos procedimientos: el de Llull y sus diversas figuras
dibujadas en distintos círculos de papel era el que más se parecía al que podía ver en el esquema.
Tomé una copia digitalizada de los círculos del esquema astronómico y con mucho cuidado modifiqué la orientación del texto -con una simple rotación- colocando las raíces en el anillo externo y partículas tanto en el intermedio como el interno.
El resultado es visible: podemos ver enmarcada la palabra dardarar escrita por la mano del autor del manuscrito; en las sucesivas líneas superiores e inferiores aparecen otras palabras (como oteedy) creadas por el azar y la disposición propia de las distintas partículas contenidas en los círculos.
Modificando la idea y empleando el lenguaje EVA para transcribir a caracteres latinos las palabras del voynichés es posible usar los círculos concéntricos para obtener un resultado totalmente satisfactorio. Veamos cómo hacerlo.
Comenzamos por elaborar 3 círculos de papel de diámetros distintos y decrecientes (18, 14 y 13 cm en mi caso) y a continuación los clavamos por su centro -con una chincheta- sobre un soporte de madera o cartón duro: con esto conseguimos que los tres giren sobre el mismo eje central. Ahora en el círculo exterior vamos a escribir las raíces, en el círculo medios los caracteres centrales y en el más interior las diferentes terminaciones.
Para escribir estas partículas distintas tomé las palabras del propio folio 67r1 y comencé a dividirlas
(mentalmente) en tres bloques distintos que escribiría cada uno en su círculo: la primera palabra
-teeodaiin- la descompuse en teeo+dai+in escribiendo la raíz teeo- en el círculo exterior, la partícula intermerdia -dai- en el círculo intermedio y la terminación -in en el más interno; la siguiente palabra -shey- la descompuse en los tres bloques sh+( )+ey de modo que usé la raíz sh, la partícula intermedia nada ( ) y la terminación ey.
Continué con este procedimiento hasta agotar todas las palabras del folio: en ese momento salté al folio f1r y empecé a hacer lo mismo con todas las palabras del mismo escribiendo así gran cantidad de raíces, sílabas centrales y terminaciones.
Cuando acabé con él salté al folio 2 y así hasta llenar por completo los círculos: la figura 6 muestra una parte del dispositivo analógico, elaborado en papel, que permite duplicar las palabras que encontramos en el voynichés.
El funcionamiento es muy simple tal como he comprobado: basta con girar los círculos a mano de modo independiente para que aparezcan partículas distintas que son leídas -en una misma línea horizontal- como un todo o palabra. Lanzamos un dado (que sirve como generador de azar) y giramos cada círculo tantas líneas como éste nos señale: al leer las palabras así formadas podremos encontrarnos con términos tales como teeodaiin [teeod+ai+in], aiin [( )+ai+in], dardarar [dar+dar+ar], okeey [ok+e+ey], okarar [ok+ar+ar],
darar [dar+( )+ar], otarar (ot+ar+ar); otras son un poco más complejas como epairody, osaiin o cheodaiin pero algunas resultan tan cortas como soar, sar, air, ar o dair, todas ellas legibles en cualquiera de los fragmentos ya presentados anteriormente... Para evitar repeticiones excesivas cabe seguir unas sencillas normas: cada dos o tres lanzamientos se invierte el sentido de giro de una rueda diferente empezando por la externa, siguiendo por la central y finalizando por la interna; de este modo el azar crea muchas palabras distintas pero algunas de ellas necesariamente han de ser iguales y aparecer repetidas. Esta repetición
podemos apreciarla claramente en el primer párrafo del texto que encabeza el folio:


teeodaiin shey epairody osaiin yteeoey shey cpaiin oaiin
daiir okeody qoekeesy sar oeteody oteey keey keo keeodal
ycheo s aim cheos aiin okesoe ar am shees dalaiin dam
cheodaiin chekeey sar air soar cheey dair cthey


comprobamos que la terminación -in se repite con frecuencia lo mismo que -ar, -y, -ir o -ey; por su parte las raíces sh-, che- o ke- se prodigan mientras que una partícula central como es -ai- forma parte de buen número de palabras distintas.
La hipótesis de los tres anillos concéntricos con sílabas que fabrican aleatoriamente cadenas de caracteres (palabras) explica la escasa aparición de cadenas iguales en un párrafo: en estas cuatro líneas de texto -35 palabras- sólo encontramos repetidos dos shey y dos sar, siendo ya completamente distintas (¡aunque muy parecidas!) el resto de las mismas. Sin embargo también explica la aparición de palabras idénticas en una frase: es posible construir palabras como daiin empleando tanto la construcción raíz + centro + terminación
(da+i+in y también d+ai+in: ambas pueden elaborarse de ambos modos) como por medio de centro + terminación (dai+in); la existencia de la partícula central -ai- permite la aparición de otras muchas palabras distintas como ytaiin, chtaiin, ykaiin, daraiin, okaiin o cfhaiin, todas ellas legibles en el primer folio del manuscrito (f1r).
El autor ha comprobado que con tres círculos concéntricos de papel puede crear sin problemas todas las palabras del folio 67r1 (el que me ha servido como base para este estudio) pero también otros muchos; para comprobar la veracidad de mi hipótesis he analizado los folios f1r al f8v encontrando que podía repetir prácticamente todas las palabras de los mismos (en ocasiones, como en el caso del f1v, todas ellas), cifrando el
éxito en más del 90-95%. De la misma manera es posible repetir buena parte de las contenidas en cualquier otro folio tomado al azar (los folios f15v y f16r por completo), aunque lógicamente este número es ya menor; la totalidad de las palabras de cualquiera de estos folios no puede reproducirse con estos tres círculos debido a que las raíces son distintas y no constan en mi círculo exterior.
Esto me hace pensar que el autor de la falsificación empleó al menos tres, cuatro o más discos externos -con abundantes raíces distintas- y los utilizó en conjunción con otros dos/tres intermedios y uno/dos internos: con este juego de círculos distintos es ya posible, cambiando los discos cada dos o tres folios, generar todas o
prácticamente todas las palabras del manuscrito.
El uso de distintos discos puede justificar la existencia de dos tipos de escritura (A y B).
Dependiendo del tamaño físico (diámetro) de los discos el número de partículas distintas que puede contener es diferente, tanto mayor cuanto más grande sean los mismos: de este modo con un disco externo de 18 cm de diámetro puedo escribir hasta 120 partículas diferentes no olvidando incluir la cadena nada ( ). El círculo medio (de 14 cm de diámetro) puede contener hasta un centenar de partículas mientras que el círculo interior
(13 cm de diámetro: el más pequeño de los tres), todavía podría tener hasta 80-90 terminaciones diferentes,
incluyendo ambos la cadena nada ( ).
Este sistema, pese a su sencillez, permite distintas variantes en su utilización; no hay por qué limitarse a leer las palabras que se creen en una única línea horizontal: si se desea una vez formada una palabra se pueden inmovilizar los tres círculos, girar el conjunto entero y leer las distintas palabras que se hayan formado por casualidad.
Supongamos que trabajo con mi generador de palabras y al girar los círculos se me ha formado la palabra dardarar (que aparece en el manuscrito): en ese momento inmovilizo los tres círculos y, girando el conjunto, voy leyendo las distintas palabras que me aparecen. Así tropiezo con términos como daarir, torlo, korchy, kokeedam y otros que es posible encontrar en el manuscrito antes o después.
El uso de tres discos concéntricos (suficientes y necesarios: no se necesita un cuarto círculo externo)
explica la aparición de palabras con varias vocales repetidas seguidas como odaiin; en el sistema que propongo esta palabras se forma con la raíz od-, la partícula central -ai- y la terminación -in: el uso de la raíz od- permite formar, por su parte, otras palabras como odain, odar, odam, odaiin, odareor, etc.; el uso de la partícula central -ai- permite la creación de dain, otain, okair, otaiin, ytaiem y otras mientras que la terminación -in nos permite elaborar docenas de palabras distintas: qotoin, koraiin, soloin e incluso más largas como epaichorin o chotoaiin, todas ellas existentes dentro del manuscrito.
Este sistema no demuestra que el documento es falso ni tampoco que es un galimatías sin sentido, pero sí permite elaborar palabras idénticas al que encontramos en el voynichés con su misma imposible pronunciación (como son chtltads o cfhchks), aunque también algunas muy familiares: oteeedy, okadaiin, qoedanam, etc...
El uso de este artificio o uno muy parecido pudo permitir la elaboración de abundante texto falso, sin sentido y con las características propias del voynichés: la descomposición de todas las palabras en tres términos distintos, la repetición de palabras, la abundancia de vocales juntas (como ocurre en daraiin -f1p1r, daiiin -f2vp5-, cheeor -f4vp7-, qookoiiin -f4vp9-, qoykeeey -f5rp6- o en odaiiin -f6vp2-) y la aparición masiva de palabras largas y medias sobre el menor número de palabras cortas o muy cortas.
Al haber trabajado de modo inverso (es decir: intentando reproducir un método de trabajo desconocido
examinando sólo los resultados que éste produjo) la disposición de mis círculos es totalmente distinta a la que, quizá, usase el autor del manuscrito: por ello es lógico que las palabras se repitan de modo distinto, se creen cadenas de caracteres no existentes en el documento, la distribución de palabras (cortas, medias o largas) sea distinta a la medida y otras mil sutilidades estadísticas que sólo se podrían repetir empleando unos
determinados círculos con una muy concreta distribución de sílabas...
Finalmente una apreciación curiosa; el número máximo de vocales iguales, juntas, que se puede crear con mi sistema es de 4: ejemplos pueden ser keeeey (ke+ee+ey) o qoiiiin (qoi+ii+in), ambas con cadenas centrales y terminaciones que aparecen en abundantes palabras de las páginas 10 y 11. En el manuscrito el número máximo de vocales juntas, repetidas, es también cuatro: ejemplos son oeeees (oe+ee+es) situada en f7rp3 o bien oiiiin (oi+ii+in) en f77rp2, ambas con partículas centrales (-ii- y -ee-) y terminaciones (-es e -in) que encontramos abundantemente repartidas en el manuscrito.
Cáceres (España), 1 de octubre de 2004
OBRAS CONSULTADAS
Los libros condenados, Jacques Bergier. Plaza & Janés (1973). Capítulos sobre el Abad Tritemo, el Manuscrito Voynich y la lengua enoquiana del propio doctor Dee.
Criptografía, Vicente Martínez Orga. Siglo Cultura (1986). Algo de historia sobre este tema.
Códigos y claves secretas, Gareth Greenwood. Anaya Multimedia (1986). Introducción a esta materia.
Opúsculos sobre el movimiento de la Tierra. Alianza Editorial (1986). Capítulo sobre Thomas Digges y algunas
referencias a Dee como su tutor y profesor.
Kepler, Arthur Koestler. Salvat (1988). Capítulo dedicado a Tycho Brahe y Kepler en la corte de Rodolfo II.
Diccionario enciclopédico Larousse. Editorial Planeta (1990). Fechas y datos de distintos personajes de la época.
Información colombina y Descubrimiento de América. Dra. Remedios Contreras. Fundación CITEMA (1992). Capítulo sobre la obra de Llull, su tiempo y su influencia.
La búsqueda de la lengua perfecta, Umberto Eco. Editorial Crítica (1999). Referencias a Roger Bacon, Llull, Dee y otros eruditos de los siglos XIII al XVIII.
Historia Fontana de la Astronomía, John North. Fontana Press (2001). Citas y datos sobre John Dee, Tycho
Brahe, Kepler, Rodolfo II y su época.
Detectives del Pasado, Maurice Pope. Oberon (2003). Citas sobre el trabajo criptográfico de Kircher en general.
El misterio del manuscrito Voynich, Gordon Rugg. Investigación y Ciencia (septiembre de 2004). Un nuevo enfoque al estudio del manuscrito con la rejilla de Cardano.
APÉNDICE: ALGUNAS CURIOSIDADES
Para elaborar este sencillo trabajo he descargado de Internet una copia del manuscrito (en lenguaje EVA) y la he analizado en busca de curiosidades, rarezas o pistas sobre su posible autor.
Inserto a continuación algunas palabras y cadenas de palabras (¡algunas de ellas repetidas varias veces!), encontradas por mí, que pueden darnos una leve idea de la rareza del voynichés si lo comparamos con cualquier otro idioma. La localización de las mismas se indica según la técnica usual del equipo EVMT: así f67vp19 quiere decir que este texto aparece en el folio 67 vuelto, párrafo 19, f1rp3.15 es folio 1 recto, párrafo 3, línea 15 y f89r2p1 se lee como folio 89 recto, hoja 2, párrafo 1. Seguramente el lector podrá encontrar
otras todavía más raras y extravagantes...
f1rp3.15 kol chol chol kor chol
f2vp6 dor chol chor chol keol
f4vp3 chaiin shaiin daiin qodaiin
f10rp8 chol cholor chol
f18rp6 dar dar dal
f21vp3 qotol keeees
f38vp6 daiin daiin dain dain
f42rp3.21 shol chol chol shol
f47rp7 chol chol chol chor
f58vp27 okal okaly okaldy
f75rp13 qokedy qokedy qokedy qokain
f75vp14 dal qol qol ol
f76rp46 or or al
f77rp25 sar oiiiin
f78rp5 qokedy qokedy dal qokedy qokedy
f79vp19 qokedy qokedy qokedy dar
f81rp5 ol ol ol aiin ol orain
f88r2p1 daiin daiin daiin
f88rp3.12 qokol chol qokol qokol chol
Según he comprobado el número máximo de vocales iguales adyacentes es de cuatro: así tenemos casos como los citados keeees y oiiiin mostrados en estas líneas; sin embargo no hay una repetición similar para las vocales o y a (2 como máximo en ambos casos) o u (siempre solo una vez). La cadena eeee aparece sólo 11 veces a lo largo de todo el manuscrito, pero el curioso grupo iiii sólo una (concretamente oiiiin).
Un análisis profundo del documento muestra que hay dos tipos de texto, denominados A y B por Currier, que se diferencian el uno del otro por la dispar aparición y recuento de palabras, raíces, etc... De esta manera y sólo en la denominada "sección biologica" (f75r al f84) la raíz más abundante es qo- con 1.296 apariciones, la partícula central que encontramos más extendida es -checon 588 casos y la terminación que se prodiga más es -dy en 1.728 ocasiones.
Sólo encuentro una única palabra (tu) que comience por la combinacióno tu-, absolutamente ninguna que empiece por ti- mientras que por ta-, te- o to- sí aparecen muchas; tampoco hay ninguna que empiece por taa-, tii-, too- o tuu- pero sí numerosas por tee-.
Con respecto al folio astronómico 67r1, no me ha sido posible sacar nada en claro de los doce nombres (o etiquetas) situados alrededor del dibujo de ¿la Luna? los cuales son:
otaldy, otoky, seeaiir, ykees ary, sosaiir, oteey dar, ytodaiir,
cheosam, ykeeody, okeol sal, okeey sar, dalary
Si fuesen los nombres latinos, ingleses, franceses -o incluso españoles- de los meses las terminaciones de cuatro de ellos (septiembre, octubre, noviembre y diciembre) serían iguales, pero no ocurre así en el manuscrito. Lo mismo cabe decir de los nombres latinos de las doce constelaciones zodiacales y la terminación -us de varios de ellos: no hay ninguna coincidencia evidente entre aquéllos y éstas tanto por sus diferentes terminaciones como por sus dispares longitudes (deberíamos ver palabras con un número diferente de caracteres como son Leo, Libra, Virgo, Tauro, etc...).

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