4.07.2005

Una nueva teoría (2ª parte)

Aquí, la segunda parte del soberbio ensayo del astrónomo español Francisco A. Violat Bordonau:


LENGUA ORIGINAL
¿En qué lengua fue escrito originalmente este manuscrito?, ¿cómo podemos traducirlo? Si se presupone quién es su autor podremos acotar el número de lenguas en que éste ha sido escrito.
Comencemos por suponer que fue el monje inglés Roger Bacon; en la época en la que vivió (baja Edad Media) el lenguaje universal por excelencia era el latín: un sabio inglés podía entenderse con un sabio italiano, francés, alemán o español escribiendo sus cartas en latín. Incluso en el s. XVII era todavía la lengua universal: basta con leer las misivas de Galileo a Kepler para convencernos de su utilidad como lingua franca. Menos universal era ya el griego clásico: no todo el mundo leía el griego incluso siendo culto, de ahí la expresión medieval Graecum est, non legitur (es griego, no se lee). Lo mismo puede decirse del hebreo o del
árabe: aunque hubiese ciertos sabios y eruditos que lo conociesen a la perfección no era tan accesible y universal.
Pongámonos por un momento en el lugar de Bacon: soy inglés, pretendo escribir un documentos que contiene ciertos descubrimientos y deseo darlos a la luz sólo a otros sabios que conozcan mi clave o sean capaces de deducirla de la obra, ya que la he puesto -bien oculta en un diagrama en dibujos situados en las primeras páginas.
Puedo escribir en una lengua franca (el latín) pero más fácil me sería escribir en mi lengua nativa (el inglés), ya que una vez elaborada una clave para encriptar la información me sería más cómodo ir escribiendo/encriptando en inglés que en latín...
Cabe otra posibilidad: escribir en otra lengua inglesa minoritaria (escocés o galés, por ejemplo), lo que permitiría elaborar un documento que sólo quienes encontrasen la clave (o la pudiesen deducir por razonamientos matemáticos de estos diagramas), y conociesen el escocés o galés, podrían llegar a leer. Molestarse en escribir casi 300 páginas para que muy pocos, o incluso nadie, llegue a leer su contenido me parece que es desperdiciar bastantes meses de trabajo... Por otro lado desconocemos a quién o quiénes estaba pensado dirigir el documento y, por tanto, qué nivel cultural (lenguajes cultos) podrían tener y entender.
Supongamos que el autor no es Bacon sino el propio Dee; al haber vivido a caballo de los siglos XVI-XVII nos encontramos en el mismo caso: el autor conoce y emplea tanto el latín como el inglés, por lo tanto lógicamente habría optado entre uno de los dos. (Esto no empece el que hubiese escrito en otra lengua culta, por supuesto.) Si el manuscrito contiene realmente valiosa información y no es un fraude podría haber sido escrito entre mediados del siglo XIII e inicios del XVI (h. 1250-1500) por lo que el autor habría empleado
una lengua franca de la época; ahora bien, si lo que tenemos entre manos no es más que una estafa hábilmente montada entonces lo más natural es que su autor hubiese empleado su lengua materna y no se hubiese tomado la molestia de usar otra. Dado que el manuscrito hace su aparición oficial hacia 1586 en la corte de Rodolfo II, y en esta época tenemos en Praga tanto a Dee como a su embaucador compañero, es probable
que fuese éste quien lo falsificara tomando prestados los conocimientos y la experiencia adquiridos durante sus "conversaciones" con los extraordinarios espíritus invocados por Dee. ¿No hay alguna pista en el manuscrito que permita reconocer la lengua en la que se escribió; si ésta existe no es muy evidente.
Un documento escrito en latín y luego codificado de un modo sencillo (como puede ser a= 8, b= 4, c= o, d= 2, etc...) todavía permitiría reconocer la estructura del idioma original por las repeticiones de ciertas letras; supongamos que el autor mencione en el texto la obra De bello Gallico: en este caso si nos encontramos con palabras codificadas como 4o 8ott1 +itt9e1 notamos que existen dos letras repetidas y adyacentes en dos de las tres palabras. Conociendo la frecuencia de aparición de letras y dobletes (dos letras iguales) del latín
podríamos deducir que el el signo t corresponde a una l (como en bellum) o a una u (como en suum); caben otras posibilidades pero éstas son similares. Con una codificación tan simple, contando con una buena cantidad de texto y conociendo las terminaciones de las palabras latinas (-um, -us, -er, -a, etc...) podríamos hacer algunas soposiciones, algunos experimentos y deducir el resto de las letras con varios intentos. (En el manuscrito hay muchas palabras que terminan en -9 y -89.) Por otro lado en el latín podemos encontrarnos
con palabras bastante largas (temporibus) que no aparecen en el manuscrito: las palabras más cortas son de dos letras (como o2 y 89) y tres letras (oo2, 8a8, 8a2, 2a2), las más comunes tienen 5 ó 6 caracteres y las de mayor longitud (menos abundantes) contienen ya de 8 a 10 caracteres como mucho; las palabras cortas y largas no son frecuentes: encontramos así una distribución normal que nos dibujaría un histograma simétrico de forma acampanada (la "Campana de Gauss"). En un tratado médico sobre enfermedades del pulmón,
por ejemplo, encontramos palabras tan cortas como "gripe" y tan largas como "bronconeumonía" pero dejando entre ellas una distribución de palabras de longitud intermedia; cualquier idioma presenta una distribución de frecuencias asimétrica, totalmente distinta a la mucho más simétrica y extraña del manuscrito.

Sería posible que la combinación de letras o2 fuese similar a la partícula latina o francesa et, pero de ningún modo podría corresponder al and inglés o al y español... sencillamente el número de caracteres es distinto. Otra cosa sería codificar cada palabra con una de estas combinaciones: si así fuese o2, por convenio, podría ser and; del mismo modo que la palabra temporibus podría codificarse como 2a2. En inglés ocurre algo similar al latín: además de encontrar abundancia de palabras de tres letras (pensemos en la aparición del artículo "the" a lo largo de cualquier libro) hay vocales -como las que suelen aparecer duplicadas en bastantes palabras comunes: casos como "fleet", "beer", "lees", "kneel", "fleece", "deep", "flee", etc.; de ser cierta esta hipótesis podríamos encontrar esta duplicación de vocales "e" en el manuscrito, aunque en vez de ser una "e" fuese un "8" o cualquier otro signo extraño. Lo cierto es que este tipo de duplicación aparece en el documento: vemos palabras con una especie de "i" y palabras que al tener dos letras de este tipo repetidas ("ii") cuando se leen parecen una "u". En la figura 1, segunda fila (ver post anterior), podemos ver la palabra 8au2 (en realidad es 8aii2) mientras que en la tercera fila podemos leer claramente 8ai2 y comprobamos que el signo que antes parecía una "u" son realmente dos "ies" muy juntitas la una al lado de la otra.
Un modo de ataque podría ser conocer cuál es la frecuencia relativa de las letras en el texto; basta con tomar un texto muy extenso (un buen libro, por ejemplo) y contar la frecuencia de aparición de todas y cada uno de las letras. Al hacer esto comprobaremos que en español la frecuencia de las vocales es, aproximadamente, la siguiente*:


a: 11,96%
e: 16,78%
i: 4,15%
o: 8,69%
u: 4,80%

Esto quiere decir que si tomamos un texto lo suficientemente largo (es decir, bien muestreado) la vocal que aparece con mayor probabilidad es la "e", seguida de la "a", la "o", la "u" y finalmente la "i".
Si sólo nos fijamos en las 10 letras más frecuentes la lista nos queda entonces así:


e: 16,78%
a: 11,96%
o: 8,69%
l: 8,37%
s: 7,88%
n: 7,01%
d: 6,87%
r: 4,94%
u: 4,80%
i: 4,15%

Podemos comprobar que las tres letras más frecuentes son vocales. En un lenguaje como el nuestro, derivado del latín, las consonantes representan aproximadamente el 53% de las letras mientras que las vocales ocupan al 47% restante; idiomas como el inglés o el danés, muy ricos en consonantes, tienen frecuencias distintas.
Finalmente queda mencionar cuáles son las 6 letras menos frecuentes:


v: 0,39%
w: 0,30%
j: 0,29%
z: 0,15%
x: 0,06%
k: 0,00%

La letra "k" aparece con una frecuencia inusualmente baja (medible ya en tantos por mil), pero no nula. Si atendemos a la aparición de digramas (palabras de sólo dos letras con sentido), veremos que los más frecuentes en español son los siguientes (medidos en tantos por mil, ‰):

de: 77,81‰
la: 45,97‰
el: 33,87‰
en: 30,16‰
se: 11,91‰
un: 9,80‰
no: 7,39‰
su: 6,38‰
al: 6,28‰
es: 4,67‰

Al hacer lo mismo con los trigramas (palabras de 3 letras con sentido pleno) obtenemos:

que: 28,87‰
los: 19,58‰
del: 15,62‰
las: 11,40‰
por: 11,03‰
con: 8,25‰
una: 7,80‰
mas: 3,56‰
sus: 2,69‰
han: 1,91‰


La frecuencia de tetragramas (palabras de 4 letras provistas de significado) nos queda:

para: 6,70‰
como: 3,58‰
ayer: 2,53‰
este: 2,35‰
pero: 1,85‰
esta: 1,70‰
años: 1,39‰
todo: 1,11‰
sido: 1,06‰
solo: 0,99‰


La frecuencia de palabras formadas por 5 letras sería la siguiente:

sobre: 2,70‰
entre: 2,19‰
según: 1,77‰
parte: 1,44‰
desde: 1,40‰
hasta: 1,21‰
había: 0,86‰
puede: 0,80‰
tiene: 0,79‰
otros: 0,73‰


Para finalizar podemos ver cuál es la frecuencia (en %) de aparición de letras al final de palabra:

e: 24,1%
a: 20,0%
s: 12,9%
n: 11,3%
l: 10,5%
o: 10,0%
y: 4,1%
r: 3,6%
u: 1,0%
d: 0,8%
i: 0,6%
z: 0,2%
t: 0,1%
c: 0,1%

La vocal "e" es la que suele aparecer en una de cada 4 palabras, seguida de la "a" (una de cada 5) y la "o" (una de cada diez); sólo una de cada 100 palabras termina en "u" y casi una de 167 en "i".
Si elaboramos un histograma con la frecuencia de aparición de palabras de distinta longitud, en función del número de letras, se obtiene una distribución totalmente asimétrica: podemos comprobar que existen gran cantidad de palabras con un único carácter ("y": 22.6‰, "a": 21,3‰) pero que el número de palabras con
dos letras se dispara hasta el 77,81‰ ("de", "la", "el", "en"), bajando hasta el 28,87‰ para las palabras de 3 letras ("que", "los", "del"), al 6,7‰ en palabras de 4 letras ("para", "como") y reduciéndose esta cifra o aumentando muy lentamente en aquellas palabras de 5 ("sobre", "entre", "según"), 6, 7 y más caracteres ("administración"o "trabajadores", por ejemplo), cuya frecuencia de aparición es ya mucho más baja. La distribución, como vemos, es asimétrica: su máximo ocurre en el sector de palabras muy cortas.

CONOCIENDO A E.V.A.
Para intentar traducir el manuscrito se ha ideado un convenio gráfico denominado E.V.A. (Alfabeto
Voynich Europeo) que permite convertir cada signo del voynichés en una letra del alfabeto latino reconocible por el lector. Como es natural el primer intento de traducción se realizó contando el número de caracteres y analizando la frecuencia de aparición de cada uno de ellos; de este modo ha sido posible asignar valores a los que se presentan con mayor frecuencia:

8: d
2: r
o: o
a: a
4: q
i: e
9: y
n: n
^:v

Con esta clave en la mano ya podemos intentar leer el manuscrito y saber cómo suena el voynichés; si volvemos a la figura 1 vemos que la primera palabra de la primera línea es '8a28a2a2' que podemos traducir por 'dardarar', palabra que carece completamente de significado. En la siguiente línea encontramos una palabra muy parecida '8aiir' que se traduce por 'daeer' y en la tercera línea aparece '8ai2' que es 'daer'.
Para poder analizar el manuscrito, el texto y los esquemas que contiene el equipo EVMT ha codificado toda la información que aparece en él con signos y claves sencillas que permiten conocer dónde se encuentra cada fragmento de texto o esquema; si bajamos de Internet el análisis de un folio (por ejemplo el que contiene el esquema astronómico que aparece en la página 3) veremos que esta información se codifica así:

{$I=A $Q=I $P=A}

La primera parte de la información se lee: folio nº 67, recto, división 1 en donde la f hace referencia a folio, 67 es el número del mismo, recto quiere decir que nos lo encontramos a la derecha (v, vuelto, a la izquierda) y 1 que contiene dos páginas. La segunda cadena de caracteres (información parsable) es: $I=A tipo de ilustración: astronómica. El tipo de ilustración puede ser A: astronómica, B: biológica, C: cosmológica, H: herbal, P: farmacéutica, S: estelar, T: texto y Z: zodíaco. $Q=I tipo de cuadernillo: I. El tipo de cuadernillo, que va de la A a la T; $P=A página del cuadernillo: A. Página del cuadernillo, que va de la A a la X.
Otro tipo de información hace referencia al tipo de lenguaje en el que está escrito (A o B según la transcripción elaborada por P. Currier), si tiene caracteres no voynich ($N) o caracteres extraños ($X), etc... También tenemos datos adicionales como quién ha elaborado una transcripción (N: Landini, P: Petersen, U: Stolfi, V: Grove, Z: Zandbergen), en qué parte del folio aparece un esquema, un panel o un gráfico, qué colores contiene (azul, rojo, amarillo), etc...
Veamos completa la información del folio astronómico que vamos a estudiar, el 67:

($I=A $Q=I $P=A)
Identificación:
Título: ???
Página: f67r1 = IA (Rene) = p119 (Stolfi)
Folio: f67
Paneles: f67r1
Bifolio: bII = f67+f68
Cuadernillo: I (Rene) = IX (Beinecke)
Cuadernillo I, primera página
Atributos:
Lenguaje: ? (Currier)
Escritura: ? (Currier)
Subsets: A (Rene), cos (Stolfi)
Sujeto: astronómico
Colores: azul, rojo, amarillo (Reeds)


Descripción:
La página está dominada por un diagrama circular y sobre él hay un párrafo con texto (4 líneas). El diagrama
está enmarcado por tres anillos de texto delimitado por una especie de 4 círculos. Los tres anillos están interrumpidos a las 11:30 horas por dos líneas radiales decoradas con diseños. En el centro del diagrama aparece un círculo de pequeñas 'perlas', conteniendo la cara de una mujer (?), con los ojos cruzados y cara de aburrida o displacente. (...)
Comentarios:
La cara central probablemente representa la Luna. En la esquina inferior derecha aparece, sin duda alguna, la abreviatura latina para 'noveno'.
Texto sobre el diagrama. "U" es la transcripción de J. Stolfi de una imagen escaneada:

teeodaiin.shey.epainody.osaiin.ytaoey.shey
teeodaiin.shey.epairody.osaiin.yteeoey.shey
teeodaiin.shey.epairody.osaiin.yteeoey.shey

Estas tres líneas presentan una traducción parcial (por razones de espacio no he incluido las dos últimas palabras) de la primera línea de texto que encontramos, cada una de ellas elaborada por un autor distinto: la primera por Currier, la segunda por el primer grupo que lo estudió (Friedman) y la tercera por Stolfi. Notemos que la tercera palabra ha sido traducida de distinta manera: como epainody por Currier y como epairody por los otros dos traductores; algo similar ocurre con la quinta palabra (ytaoey e yteeoey). Los puntos entre las palabras son espacios en el texto.
La traducción completa de la primera línea queda del siguiente modo:

teeodaiin shey epairody osaiin yteeoey shey cpaiin oaiin

Notamos dos cosas: la primera de ellas es que las palabras son difíciles de leer; la segunda es que carecen completamente de significado. Si hacemos una segunda lectura comprobamos que la terminación -aiin aparece en 4 de las 8 palabras que hay, lo que representa nada menos que el 50% de las mismas. En nuestro idioma podríamos encontrar una terminación similar (-mente) y hasta sería fácil hallarla repetida dentro de una frase cualquiera, pero no en esta proporción tan alta: podemos elaborar una frase que contenga una alta proporción de palabras terminadas en -mente, pero ya sería una construcción artificial (seguramente,
probablemente, recientemente, evidentemente...).
También aparece duplicada la palabra shey, mientras que la vocal más abundante es la i. Con una tercera lectura veremos que la longitud de las palabras oscila entre 3 caracteres (shey: sh es un único signo) y 9 (teeodaiin) como límites, pero la mayoría de las palabras son de 5 a 7 signos con un espacio en blanco entre ellas.
Para poder analizar mejor el texto y sacar conclusiones es preciso disponer de una traducción completa, que presento a continuación:

teeodaiin shey epairody osaiin yteeoey shey cpaiin oaiin
daiir okeody qoekeesy sar oeteody oteey keey keo keeodal
ycheo s aim cheos aiin okesoe ar am shees dalaiin dam
cheodaiin chekeey sar air soar cheey dair cthey

Un nuevo vistazo nos sugiere que las palabras parecen estar compuestas por dos partículas: una raíz y una terminación; esto es evidente en la primera línea ya que tenemos palabras como teeodaiin, osaiin, cpaiin y oaiin que pueden descomponerse en las raices teeod-, os-, o- y cp- unidas a la terminación -aiin. En la tercera línea de texto aparecen aiin y dalaiin y en la cuarta línea la palabra cheodaiin; esto nos permitiría describir dos raíces más: dal- y cheod- a la vez que comprobamos que la hipótesis de la descomposición de palabras
en raíz + terminación parece ser correcta.
Vamos a comprobarlo:

teeodaiin: teeod + aiin
osaiin: os + aiin
cpaiin: cp + aiin
oaiin: o + aiin
aiin: ( ) + aiin
dalaiin: dal + aiin
cheodaiin: cheod + aiin


Nuestra hipótesis parece totalmente cierta, ya que incluso en el caso de aiin podemos suponer que no hay raíz ( ) pero si terminación. Lo dicho sirve para la terminación -ir:

daiir: dai + ir
dair: da + ir
air: a + ir


y para la terminación -ody:

epairody: epair + ody
okeody: oke + ody
oeteody: oete + ody

Antes de continuar analizando en profundidad el voynichés es preciso disponer de más texto en el cual comprobar (¡o no!) la hipótesis expuesta; para ello analicemos el texto circular contenido en el anillo externo empezando en la marca (dos líneas verticales que encierran cuatro pequeños círculos) situada en la esfera de un reloj hacia las 11,30 horas. La traducción es:

soainal shdy chokeody ykeedal ol oteodainn chocthedy ot
chteokaiin choteedy otor epchy chpiir ar sheer *eedy soeteed
*cthchy soe*keot y choteoky chockhy okees sor aiin
daraj seedir chdar dar darchdy dardarar otar dar okarar

El signo * indica carácter ilegible; el anillo medio puede ser traducido del mismo modo:

dair al cheol dal oekaiin sol daiin eetees saiin ykeos * chy
otodaiin chetjy otar daiir ar che*ar okeedy otiodaiin ychry
chekeey ot dal al cheor okeor oiin cheedy ary okeokedr
ochey chchey chol dair dain cho dar aldy


Finalmente nos queda el anillo interior:

aecheor qoikeey oteeos cheocthey oteochedy okoedar dararal
okeorar sotey dair yteey oteo s otees oteo oteedy sheokeey
oteodal chokeed sar ain oto keedar deeety okee teodiin
chetchy dair chparaj

Las inscripciones situadas dentro de los sectores, leídas en el sentido de las agujas del reloj, son:

otaldy, otoky, seeaiir, ykees ary, sosaiir, oteey dar, ytodaiir,
cheosam, ykeeody, okeol sal, okeey sar, dalary

Y con esto tenemos traducido por completo el folio 67r1, de contenido astronómico.
Ahora, con mayor cantidad de texto a la vista, podemos volver a la hipótesis anterior (las palabras se forman con raíz + terminación) y comprobaremos que no era cierta: la aparición de la palabra ain con una única letra "i" en la terminación y la existencia de palabras largas como teeodaiin, dalaiin, oteodaiin o cheodaiin nos obliga a replantearnos esta cuestión y lanzar una nueva hipótesis: las palabras están formadas no por dos partículas (raíz y terminación) sino por tres bloques o partículas: inicial (raíz), media y final (terminación).
Vamos a comprobarla en las palabras del párrafo situado sobre los anillos concéntricos:

teeodaiin: teeod + ai + in
osaiin: os + ai + in
cpaiin: cp + ai + in
oaiin: o + ai + in
aiin: ( ) + ai + in
dalaiin: dal + ai + in
cheodaiin: cheod + ai + in

Lo mismo podemos hacer analizando el texto del primer anillo concéntrico, el exterior:

oteodaiin: oteod + ai + in
chteokaiin: chteok + ai + in
aiin: ( ) + ai + in
oekaiin: oek + ai + in
daiin: d + ai + in
otodaiin: otod + ai + in
otiodaiin: otiod + ai +in
dain: da + ( ) + in


El texto del anillo intermedio nos da las palabras:

oekaiin: oek + ai + in
daiin: d + ai + in:
saiin: s + ai + in
otodaiin: otod + ai + in
otiodaiin: otiod + ai+ in
oiin: oi + ( ) + in
dain: da + ( ) + in

, y finalmente el anillo interior añade:

ain: a + ( ) + in
teodiin: teod + i + in

¿Cómo podemos comprobar que esta hipótesis es correcta?: analizando las distintas raíces, las diferentes
partes centrales y comprobando si éstas se repiten de palabra a palabra. Un recuento de las raíces nos demuestra que éstas son abundantes y distintas, ya que sólo se repiten da-, oto- y otio hasta 2 veces; por el contrario vemos asombrados que las partes centrales son sólo tres y se repiten mucho: -ai-, -i- y nada ( ) o espacio vacío. De esta manera hemos comprobado que con sólo tres partículas intermedias hemos representado de manera coherente 23 palabras distintas, todas las cuales tienen como terminación común -in.
La existencia de la partícula nada ( ) explica palabras cortas como aiin, dain, oiin o ain que de otro modo son difíciles de entender; la existencia de una terminación -in justifica la aparición de palabras como ain o dain que no podían explicarse con el modelo anterior (terminación -aiin). Si deseamos comprobar que estamos en lo cierto podemos buscar palabras con una terminación distinta (como -ar) que también lograremos justificar utilizando la partícula ( ) como raíz o incluso como bloque central; acudiendo de nuevo al texto situado sobre los círculos podemos leer las palabras cortas:

sar: s + ( ) + ar
ar: ( ) + ( ) + ar
soar: so + ( ) + ar

En el anillo exterior encontramos:

ar: ( ) + ( ) + ar
chdar: chd + ( ) + ar
dar: d + ( ) + ar
dardarar: dar + dar + ar
otar: ot + ( ) + ar
okarar: ok + ar + ar

En el círculo o anillo medio leemos:


otar: ot + ( ) + ar
ar: ( ) + ( ) + ar
che*ar: che + * + ar
dar: d + ( ) + ar

y finalmente en el círculo interior:

okeodar: ok + eod + ar
okeorar: ok + eor + ar
sar: s + ( ) + ar
keedar: ke + ed+ ar

En la zona interior, rodeando la luna, podemos leer dos palabras distintas pero similares:

oteey dar= d + ( ) + ar
okeey sar= s + ( ) + ar


En este caso podemos contar la raíz ok- en tres ocasiones mientras que en el bloque central se repite también -ar- dos veces; el modelo explica perfectamente la formación en voynichés de palabras cortas, medias o largas.

¿ESTAFA MUY ELABORADA?
Los criptoanalistas que durante los últimos 90 años han estudiado en profundidad el manuscrito han emitido dos hipótesis:
a) el documento es original y contiene información codificada, pero está escrito en una clave muy compleja o en un idioma artificial. En este caso podemos confiar en llegar a traducirlo antes o después (depende de la cantidad de horas que los ordenadores trabajen en su contenido); cuando se pueda leer lo mismo nos encontramos con un documento que habla sobre la virtud de las plantas medicinales, la (supuesta) relación entre los planetas y estrellas con el destino humano así como otros comentarios de escaso o nulo valor.
b) el documento sólo es una falsificación muy bien elaborada y presentada creada ex profeso para la venta al emperador Rodolfo; si esto es cierto por mucho que uno lo analice y estudie sólo encontrará un galimatías sin sentido alguno. En este caso es preciso demostrar quién lo elaboró, cuándo y de qué manera para, repitiendo el procedimiento, poder crear texto que presente las mismas similitudes que el voynichés.
Se ha sugerido que Kelley es el autor del engaño y que elaboró el texto por medio de la denominada Rejilla de Cardano, un sistema ideado en 1550 por el matemático italiano Girolamo Cardano (1501-1576) para codificar textos fácilmente: se trata de una cartulina o máscara con algunas perforaciones o casillas huecas adecuadamente situadas (el truco es que al girar la rejilla 90, 180, 270 y 360º las perforaciones no se solapen) que se coloca sobre el texto a codificar; el procedimiento es simple: al tapar el texto base con esta cartulina los ojos sólo pueden leer las palabras (o grupos de letras) que aparecen en los huecos; cuando se ha
escrito todo el texto que es visible en las casillas vacías se gira la rejilla 90º y volvemos a tener nuevo texto que se copia, repitiendo el procedimiento de giro hasta volver a la posición inicial.
Con distintas rejillas es posible codificar gran cantidad de texto y elaborar abundantes términos distintos: basta con situar en una parte de la misma las raíces o términos iniciales, en otras los centrales y en otra los finales; la rejilla permite crear muchas palabras distintas de longitud dispar: dejando espacios vacíos -como la cadena nada ( )- las palabras pueden ser cortas, medias o incluso largas como ya hemos visto.
Experimentos realizados con la Rejilla de Cardano (la cual podía haber sido conocida por Kelley) han permitido elaborar texto parecido al voynichés pero que carece de ciertas característas estadísticas de éste. Aunque la idea parece atractiva por su sencillez ha sido rechazada por Stolfi y otros miembros del grupo de trabajo. Sólo muy recientemente (enero de 2004) el doctor Gordon Rugg (de la Universidad de Keele, Inglaterra) ha retomado la idea de la Rejilla de Cardano, repitiendo el método y obteniendo muchas de las palabras típicas del voynichés, aunque continúa estudiando si es posible reproducir mediante esta técnica
otras peculiaridades estadísticas del manuscrito.

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