4.20.2005

Las ideas de Juan Ignacio Cuesta Millán sobre el Manuscrito Voynich

Juan Ignacio Cuesta es uno de los estudiosos más lúcidos y certeros de entre los que se han ocupado del Manuscrito Voynich, y una de las fuentes que más he consultado al escribir mi propio libro sobre el tema.
El artículo siguiente es un esclarecedor compendio de lo que se sabe y supone sobre el documento que nos apasiona: vale la pena echarle una buena mirada.


EL MISTERIOSO MANUSCRITO VOYNICH
Por Juan Ignacio Cuesta


1639. El alquimista Georg Baresch recomienda al prestigioso científico jesuíta Athanasius Kircher como la persona más idónea para estudiar un misterioso manuscrito de 235 páginas cargado de textos cifrados, ilustraciones botánicas y dibujos que parecen ser agrupaciones de estrellas. Han transcurrido 361 años. Las misteriosas grafías e ilustraciones siguen burlando a expertos en códigos cifrados, científicos y eruditos. Su secreto permanece inviolable.

Ciertos objetos provocan una insidiosa inquietud cuando se muestran ante nuestros ojos con toda su cruda carga de misterio. Y pueden conducirnos a llevar una vida obsesionada por desentrañar el enigma, incluso afrontando peligros desconocidos. Algo así le debió suceder a Wilfrid M. Voynich en 1912 cuando, coleccionista de manuscritos medievales, encontró uno insólito en el Colegio Jesuita de Mondragone -Frascati, cerca de Roma-. Consta de 235 páginas en octavo (15 x 27 cm.), sin cubierta y, por la numeración, ha extraviado en su azaroso viaje nada menos que 28 de ellas. Está escrito en un lenguaje irreconocible. Desde entonces es el culpable de otros escalofríos: los de los expertos en criptografía y códigos ocultos que pueblan las universidades y los servicios de inteligencia del mundo que no han sido capaces de aclararnos su contenido.

Una historia legendaria
Su origen es desconocido, aunque se atribuyó su autoría a Roger Bacon (1214-1294), monje astrónomo precopernicano, autor de diversos tratados de Alquimia y el principal precientífico medieval. Sin embargo otros especialistas consideran que fue escrito entre los siglos XV y XVII. Su rastro nos lleva a una primera referencia durante el reinado de Enrique VIII de Inglaterra. En aquellos años se expoliaron muchos monasterios por parte del duque de Nothumberland. En uno de ellos es donde aparece por primera vez. Algún tiempo después llega a conocimiento del Dr. John Dee (1527-1608), una de las personalidades más inquietantes de la corte isabelina. Rodolfo II de Bohemia (1552-1612) lo compra por 600 ducados (¡unos 160 millones de pesetas del 2000!) y en 1608 lo envía para su estudio al director de los Jardines Botánicos, el sabio checo Jacobus Horcicki "de Tepenecz" -su firma figura en el folio primero-. Este emperador es uno de los más excéntricos de la historia de Europa. Coleccionaba enanos y tenía un regimiento de gigantes. Se rodeaba de astrólogos, de juegos, códices y músicas extrañas. La única fecha que tenemos documentada es ésta de 1608. En estos años aparecen muchos códigos cifrados, a partir de la Steganographia de Johannes Tritemius, obispo de Sponheim, alquimista y criptografista destacado. A pesar sus varios trabajos para distintos ámbitos, militar, religioso o político, ninguno de ellos parece tener la más mínima relación con él Manuscrito Voynich.
El artículo completo de este prestigioso investigador puede consultarse aquí.

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home