3.30.2005

Interesante mail de una lectora

Una lectora española de "El Manuscrito Voynich" se ha tomado amablemente la molestia de escribirme el correo que reproduczo más abajo.
Lo publico aquí -con el debido permiso de la autora- porque me ha parecido extremadamente interesante y he querido compartirlo con todos los lectores.
Mis respuestas, más tarde, en los comentarios.
Y podéis dejar los vuestros, por supuesto.

Estimado Marcelo:
Acabo de terminar de leer su ensayo sobre el Manuscrito Voynich, publicado por Aguilar. Lo compré hace un par de semanas porque el tema me parece muy atractivo y no es frecuente encontrarse con ensayos publicados sobre aspectos como el que usted trata. Me llamo Mar Rey Bueno y trabajo desde hace catorce años en aspectos mágicos y supersticiosos de la Edad Moderna. He publicado varios libros al respecto y soy amiga personal de Juan Ignacio Cuesta, al que usted menciona en su libro.
La lectura de su ensayo me ha provocado algunas cuestiones y varios comentarios que, con su permiso, paso a escribirle. Antes que nada, he de confesar que nunca me he dedicado seriamente a estudiar el Manuscrito Voynich antes de leer su libro. Si acaso, había visto alguna que otra página del mismo pero nunca con la atención que le he dedicado en las últimas semanas. Por tanto, mis apreciaciones son fruto de las sensaciones recibidas al leer su texto y observar las páginas del Voynich.
La primera cuestión que se me vino a la cabeza fue: ¿hay algún experto en historia de la ciencia que se haya interesado por el manuscrito Voynich? No los he encontrado citados entre los numerosos especialistas de diversas ramas que se citan como interesados en desentrañar los misterios de este manuscrito.
En segundo lugar, es cierto que estamos ante un texto codificado pero dudo (ya sabe, la ignorancia es atrevida) que sean los criptógrafos militares los más apropiados para acercarse a un texto escrito hace cuatro siglos, como poco. Mi experiencia como historiadora me dice que, primero, hay que intentar meterse en la cabeza de las personas que pretendemos estudiar y, después, intentar reproducir la época y circunstancias que vivieron. Ya sé que planteo un imposible, pues no podemos despojarnos de nuestro bagaje cultural, pero hay que intentarlo, siquiera mínimamente. Con todo esto quiero decir que si el manuscrito es obra de un renacentista no se puede buscar su decodificación con técnicas propias del siglo XX. ¿Se ha comparado con las propuestas criptográficas propuestas por Trithemius?
Tercero, han pasado por mis manos muchas obras manuscritas y muchos escritos de alquimistas y no creo que estemos ante uno de ellos. Según iba avanzando en la lectura de su ensayo cada vez se me iba pareciendo, más y más, el manuscrito Voynich a otro manuscrito celebérrimo, el conocido como Códice Badiano, obra de un indígena mexicano del siglo XVI, que se envió a la corte española de Felipe II, quedó perdido entre la ingente documentación burocrática del momento para pasar a la Biblioteca Vaticana y no ser redescubierto hasta el siglo XX. Curiosamente, de la misma forma que el Voynich lleva la firma de Tepenec, director de los jardines botánicos de Rodolfo II, el Códice Badiano lleva la de Diego de Cortavila, boticario real de Felipe III y Felipe IV y experto en botánica, como el propio Tepenec.
Me resulta sorprendente que no se haya profundizado en la comparación entre los escritos de John Dee y el manuscrito. Si hay algo por lo que se caracteriza Dee es por haber dejado escritos varios miles de páginas, que pueden consultarse en las bibliotecas británicas. Es cierto que Dee abandonó la corte británica en 1583 y se dirigió a Centroeuropa sin una intención manifiesta. Quizás pretendía cobrar una buena suma de dinero con la venta del manuscrito a Rodolfo II pero hay algo que no me cuadra en esa historia. Dee ocupaba una posición privilegiada en la corte de Isabel I, recibía todo tipo de encargos de la reina. Además, a su regreso a Inglaterra, murió en la más absoluta de las pobrezas. ¿Qué había sido de los 600 ducados?
Más sorprendente aún me parece que no se haya procedido a analizar la tinta o a estudiar la encuadernación, tareas preliminares en cualquier estudio de un manuscrito y que eliminarían muchos puntos oscuros.
En resumen, la idea que se me ha quedado prendida tras la lectura de su libro es que noto la falta de expertos en la magia natural renacentista y la filosofía oculta propia de la época. Si alguien hizo el manuscrito, y se lo ofreció a Dee con la intención de interesarle, debía ser un conocedor de estas disciplinas.
Una última sensación: la Grilla de Cardano propuesta por Rugg no deja lugar a dudas, según manifiestan todos los voynichólogos serios. ¿Y por qué no los cuadrados mágicos? ¿O la cábala? Reitero que la ignorancia es atrevida, que no soy experta en la materia y que no podría poner en práctica ninguna de ambas técnicas porque sólo conozco los rudimentos de su funcionamiento. Lo único que sé es que el creador del manuscrito Voynich sólo podía utilizar lo que estaba a su alcance, según los conocimientos de la época. Quizás, partiendo de ese punto de vista, se lograsen mayores avances. No hay que mirar con los ojos de un hombre del siglo XX sino con los de un experto del siglo XVI (y digo este siglo porque he visto muchos manuscritos y la grafía me parece de ese siglo y no anterior).
Gracias por leerme y le felicito, una vez más, por su obra.
Saludos cordiales,

Mar Rey Bueno

1 Comments:

Blogger Marcelo Dos Santos said...

Muchas gracias, Mar, por tu amable e interesante correo, y, por supuesto, por haber prestado tanta atención a mi libro.
Paso a responderte los puntos que indicas:
Los estudiosos del Manuscrito no son, en general, historiadores de la ciencia, aunque algunos han incursionado en la teoría, historia y adquisición del conocimiento, como es el caso de Rugg. Sí han trabajado sobre él multitud de historiadores.
Los criptógrafos militares (Newbold, Manly y el matrimonio Friedman) se han dedicado exclusivamente a la tarea de descifrar el código que no otra cosa, y, salvo en el caso del primero de los nombrados, no se han aventurado a ofrecer hipótesis ni teorías acerca de la naturaleza ni el significado del manuscrito, y mucho menos una "traducción". Piensa que, ante un supuesto código tan difícil de quebrar, se quiso llamar a los mayores especialistas del mundo: Newbold quebró los códigos alemanes durante la I Guerra Mundial, Manly formó parte del equipo que descifró los códigos de la Enygma nazi y Friedman encabezó el grupo que descubrió los códigos de la Armada Imperial Japonesa luego de Pearl Harbor y que permitió matar al Almirante Yamamoto.
La mayoría de los estudiosos modernos han intentado lo que tú dices, a saber, contextualizar el estudio del MV en la época y la sociedad que le corresponden, y puedo citar entre ellos a los más serios: René Zandbergen, Jorge Stolfi, Jim Reeds, Jacques Guy y el ya citado Rugg.
El código del Voynich, lamentablemente, no comparte características con los códigos de Trithemius, ni con los de Hermes Trismegisto, ni con los de Llull, y no puede compararse con ningún otro código anterior ni posterior, antiguo ni moderno. De allí la dificultad que plantea. Para colmo de males, es el único ejemplo de su propio código. No existe, que se sepa, nada similar.
Es muy interesante lo que cuentas del Código Badiano. AHora me ha entrado la curiosidad y comenzaré a leer sobre él.
Es cierto lo que dices acerca de Dee; los resultados de las comparaciones caligráficas están aún pendientes. Puede que la foliación de las páginas sea de su pluma, y ello sería extremadamente importante, ya que probaría su propiedad sobre el documento antes de la de Rodolfo. Sin embargo, ni la pluma ni las tintas de la foliación -ni tampoco la mano, por supuesto- son iguales a las del texto en sí.
El destino del dinero es incierto, porque es verdad que Dee murió pobre. ¿Y Kelley? Si el dinero estaba en su poder y formaba parte de su patrimonio fue confiscado tras su segundo encarcelamiento. de modo que Rodolfo pagó el dinero y lo recuperó luego, y he ahí por qué tanto Dee como la hijastra de Kelley quedaron tan pobres como antes.
Expertos en pensamiento medieval, botánica herborística y alquimia sí se han ocupado del manuscrito: los más prominentes de entre ellos son el monje benedictino y botánico profesional Hugh O´Neill -que ha identificado a Rumex acetosa y al "girasol Voynich"- el especialista en botánica medieval y alquimia Sergio Toresella -que identificó el estilo de la escritura manuscrita como "cursiva humanista italiana"- y el profesor de heráldica medieval, filosofía y magia Rafal T. Prinke, quien, para mí, es al día de hoy el mejor y más documentado biógrafo de Wilfred Michael Voynich y Ethel Lilian Boole Voynich.
Muchas gracias de nuevo, Mar, por tus comentarios, y espero leerte aquí a la brevedad.

30/3/05 16:11  

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